domingo, 11 de marzo de 2018

Ocho de marzo



Por Teresa Álvarez (*)

Alrededor del ocho de marzo una escritora se debe a su circunstancia y a sus limitaciones, por lo que reconozco que la literatura y la historia nos deben muchos personajes a las mujeres, muchas protagonistas, muchas heroínas. No queremos ser solo reinas consorte, monjas, esposas, criadas o prostitutas. Queremos ser salvadoras del mundo, dueñas del universo y profetas en nuestra tierra. El día que las mujeres aprendimos a leer, dimos con la clave de perfeccionar nuestro destino. Y ya no hubo vuelta atrás. Las madres que leen educan mejor a sus hijos.





Las mujeres que saben escribir mejoran su propia vida y la de sus familias. Saben lo que votan y amplían su pensamiento. Olvidan el aburrimiento y buscan soluciones a su desigualdad, que pasa por los siguientes puntos:

Agresiones y muerte. Debido a una tradición histórica de sumisión y a la menor fuerza física, las mujeres somos objeto de abusos por parte de ciertos miembros de nuestra familia, de nuestros jefes, de nuestros compañeros de vida, en una falta de lealtad absoluta. Somos víctimas de abusos sexuales, laborales. Víctimas de palizas. De humillaciones. De muerte. De muchas muertes. Somos víctimas inocentes del exceso de poder. Solo la voluntad de erradicar esta vergüenza y la formación en valores igualitarios en la escuela puede erradicar tanta ignominia.

Brecha salarial y políticaPercibir salario igual al de sus compañeros, así como una representación paritaria y representativa de ambos sexos en los consejos de administración y de ministros, en las cúpulas de poder bancario, judicial, universitario o eclesial solo es posible por decreto ley dotando económicamente a las campañas y proyectos que lo refuerzan. No es bastante para ello la buena voluntad ni la inspección laboral rutinaria.

Pleno empleoAmpliar al máximo nuestro potencial laboral es una obligación moral como seres humanos para construir un mundo mejor, para progresar económica y socialmente. Conseguir más y mejores empleos, perfectamente remunerados para las mujeres es una propuesta de total justicia social y avance como especie.

Plena educaciónAmpliar a toda la sociedad la alfabetización, el acceso a la universidad, así como posibilitar las mismas horas de estudio a las niñas que a los niños, sin recargo de cuidados familiares o domésticos es un reto que tenemos casi en la mano, con la colaboración estrecha de las familias y la comunidad educativa.

Signos de cambioLas agresiones sexuales y la violencia de género pueden velar el horizonte, pero hay algunas señales de cambio. Son signos del mismo las leyes de igualdad promulgadas recientemente en distintos países, las leyes contra la violencia de género, la huelga feminista de este 8 de marzo de 2018, impensable hace un año, la protesta de Metoo en el glamuroso Hollywood al que el mundo adora y desde luego, el Pacto de estado contra la violencia de género, aparcado sine die por falta de presupuesto.

Estadísticas evidentesHay más mujeres autoras, artistas, militares, ministras, catedráticas hoy día. que nunca. Hay ingenio femenino aplicado como jamás se consiguió en nuestra sociedad Incluso hay actualmente más estudiantes universitarios que estudiantes universitarios, pero no se reconoce lo suficiente, ni se paga bastante, ni hay mujeres en todos los puestos de poder.

El avance en sanidad ha mejorado nuestra realidad, especialmente en anticoncepción, obstetricia y esperanza de vida, pero la salud de las mujeres tiene mucho que ver con la justicia y el reconocimiento social internacional. Aquí las estadísticas chirrían espantosamente. Las mujeres occidentales tienen más libertad de movimientos, expresión, vestimenta y empleo que las mujeres orientales, ancladas en costumbres y religiones que no les dejan respirar.

Es preciso que la jurisprudencia, las redes sociales, la cultura y en definitiva la costumbre tengan la igualdad entre mujeres y hombres en su punto de mira como objetivo primordial, pero mientras esto ocurre, un hilo de luz se introduce en los hogares: los libros de narrativa, leídos por ocio, por placer, por ansia de conocimiento.

La narrativa moldea relatos sociales, pone frente a frente a los distintos tipos humanos y brinda a lectoras y lectores tramas criticables y también admirables de comportamiento injusto, moral, justo, generoso, solidario, egoísta o retrogrado.

Mi homenaje en este 'Día de la Mujeres' es a las autodidactas que sacan tiempo para aprender, a las maestras rurales y urbanas que forman a la infancia, a las lectoras que descubren el feminismo leyendo novela sociales, y por supuesto a las escritoras que ahora y siempre nos enseñaron a soñar un mucho más integrado: Agatha Christie, Isabel Allende, Doris Lessing, Julia Navarro, Joanne Harris, Asa Larssson, Almudena Grandes , J K Rowling ,Jane Austen, Virginia Woolf, Elena Poniatowska, Alice Munro, Laura Esquivel, Ana María Matute, Elena Quiroga, Corín Tellado, Carmen Laforet, Emilia Pardo Bazán, Patricia Higsmith, Pearl S .Buck y tantas otras.

Un abrazo sincero a todas ellas.


(*) Teresa Álvarez Olías es escritora y en el blog comenta- novelas.blogspot.com analiza las novelas que le parecen inolvidables.

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